SOUTHMAN, la altitud un rival más.       Por Iván Rodríguez Hernández de Reebok Sports Club

17.04.2018

Enfrentarse a una prueba de triatlón de larga distancia siempre es un reto. Si a esto se suma un desnivel como el que supone esta prueba nos encontramos con uno de los Ironman más extremos del mundo. Pero si le añadimos los efectos de la altura (descenso de la cantidad de oxígeno) durante parte del recorrido de ciclismo y todo el de carrera, seguramente nos encontramos con el Ironman más duro que existe.

No es habitual saber cómo responde nuestro cuerpo en este tipo de entornos y lo más lógico es que exista un desconocimiento. Hay pocas posibilidades de competir por encima de los 2.000m y casi ninguna por encima de los 3.000m. Sin embargo cualquiera que haya tenido la oportunidad de entrenar en altura con medidor de potencia se habrá dado cuenta de la mayor dificultad para mantener la intensidad habitual.

Aunque los efectos negativos en altitud son bastante individuales si hay bastante investigación y experiencia al respecto y se puede resumir de esta manera:

  • Disminución en la absorción de oxígeno:

Según algunos estudios esta disminución puede ser importante en las altitudes en las que se realizará la prueba, vamos a ver el ejemplo de la investigación de Basset (1999)

Estos datos significan unas diferencias importantes que no debemos pasar por alto si utilizamos un potenciómetro en bicicleta, ya que realizaremos unos 60km a más de 2.000m (altitudes habituales de concentraciones en altura). Pero aún mayores si queremos trabajar por ritmos/vatios en carrera ya que recorreremos casi 8km por encima de los 3.000m de altura

Para entenderlo mejor vamos a poner un ejemplo:

Ciclista con FTP de 275w y estimación de un ritmo de 225w para subir los puertos.

A la altura de las Cañadas del Teide (km 155) para tener el mismo efecto fisiológico deberíamos trabajar un 10% por debajo si estamos aclimatados (202w) y hasta un 14,5% si no estamos aclimatados (192w). Son de 23 a 33w de diferencia y son muchos como para no tenerlo en cuenta!

En carrera y pasados los 3.000m es mucho peor ya que el rendimiento disminuye más aun suponiendo un 16% si estamos aclimatados y más de un 20% si no lo estamos. Sería correr en vez de a 5:00 min/km en un tramo llano a 6:00 min/ km si estamos adaptados y a 6:30 min/km si no estamos aclimatados. Una auténtica barbaridad que nos tiene que hacer replantear el tiempo previsto de llegada.

  • Mayor dificultad en la oxidación de grasas:

En pruebas de larga distancia la utilización de grasas supone un aspecto fundamental en el rendimiento ya que tenerlo muy elevado implica un importante ahorro en el glucógeno y capacidad para mantener el esfuerzo.

Sin embargo cualquier montañero sabe que las hipoglucemias son muy frecuentes debido a que la disponibilidad de oxigeno es mucho menor en la altura y eso implica un mayor uso de hidratos de carbono (la carencia de oxígeno dificulta la oxidación de grasas).

Este cambio implica que en altitud sufriremos mucho antes hipoglucemia y tendremos que consumir mayor cantidad de hidratos de carbono para evitarla (comer más de lo habitual). Algo a lo que tendremos que acostumbrarnos en los entrenamientos y que tendremos que poner en práctica en la competición ingiriendo la mayor cantidad posible de HC aprovechando los momentos de menor intensidad de la prueba (sobre todo en los descensos en bicicleta).

Sobre todo será importante en la parte de carrera ya que los alimentos se asimilan peor y además pasaremos una gran cantidad de tiempo en este sector (recordad que el rendimiento disminuirá mucho).

Competir o entrenar en situaciones similares (al menos a más de 2.000m de altura) es una buena recomendación para comprobar cómo afecta la altura a tu cuerpo. Cuanto menos cosas dejemos al azahar mayor será la posibilidad de conseguir el éxito, de conseguir ser finisher del Ironman más duro del mundo en su primera edición

Nos vemos en Tenerife!

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